Diego

Un Corazón Puro

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Los seres humanos somo fáciles de convencer según sean nuestras convicciones, según creamos lo que nos hará bien, nuestro comportamiento y nuestros actos podríamos decir que son los correctos porque eso es lo que hemos vivido, lo que se vive en nuestros barrios. Nos hemos vuelto duros por cada una de las cosas que vivimos, y al no sanar esas cosas, sino ignorarlas y hacernos los fuertes, pero lastimando también a otras personas, es como nuestra alma se va manchando y llenando de sentimientos negativos. Según lo que vemos, según lo que se nos enseña en casa, según cada cosas que observamos, nos vamos formando un criterio de lo que es bueno y lo que es malo, siendo en ocasiones malo las cosas que siempre habíamos pensado que son buenas, y siendo buenas aquellas que pensábamos sólo son cosas de personas diferentes a nosotros.

 

Cuando aprendemos que hemos sido creados por amor y para amar y que Dios nos ha dado la libertad de elegir entre el bien y el mal, y dejamos de inculparlo a él, asumiendo nuestros errores, pidiendo perdón y siendo humildes, me parece que es la forma en la cual el alma puede comenzar a liberarse de los sentimientos negativos, reconciliándonos con el padre celestial. Cada uno de nosotros decide estar en el bien o en el mal, sin embargo, el gozo del corazón se experimenta completamente y en su máxima expresión al tener a Dios en nuestro día a día, sabiendo que las cosas que hacemos son agradables ante él, y que servimos a nuestros hermanos, porque todos somos hijos de Dios, pero algunos nos hemos perdido en el camino. Cuando el gozo del corazón lo confundimos con pasiones, pensando que cada cosa que hacemos está bien por el simple hecho de que nos hizo sentir bien en el momento, pero la conciencia es aquella que nos hace ver que cosas son correctas y cuales no

Diego